Antonio GARCÍA PUERTA


GARCÍA PUERTA, Antonio (Lorca, 1718 - Almería, 1783). Pintor.


      Su figura se vincula profesionalmente con la del obispo almeriense fray Gaspar de Molina y Rocha (1741-1760), de quién llegó a ser pintor personal. Su llegada a Almería podría fecharse en torno a 1743, año en que tasa unas pinturas sobre cobre del artista flamenco Abraham Willemsen, pertenecientes al expolio del prelado Jerónimo del Valle Ledesma (1714-1722). A partir de ese momento desarrollará toda su carrera en esta ciudad, en la que vivió soltero hasta su muerte, habitando en una casa situada en la parroquia del Sagrario. Sus obras más importantes se localizan en la Catedral de Almería, cuyo presbiterio decoró (1755-1757) con un total de ocho notables lienzos de gran tamaño con escenas de la vida de la Virgen, que pueden considerarse lo mejor de su producción. Son: La Inmaculada Concepción, La Natividad de la Virgen, los Desposorios de Nuestra Señora, La Visitación, La Epifanía, la Presentación del Niño en el templo, La Huida a Egipto y La Asunción de la Virgen. También intervino en la reparación del campo pintado sobre tabla que servía entonces de fondo al Calvario y que hoy preside la capilla mayor. Otros cuadros conservados en la Catedral y que se le atribuyen son: La imposición de la casulla a San Ildefonso, San Francisco de Paula navegando sobre su manto, y un pequeño cobre con el tema de La Sagrada Familia.

      Fue, igualmente, un pintor muy relacionado con la orden franciscana, para la que trabajó ejecutando un nuevo ciclo de pinturas marianas que actualmente embellecen la iglesia del convento de las Concepcionistas Franciscanas de Almería (las Puras), en cuya clausura se guarda un lienzo de Duns Escoto, procedente del extinguido convento de San Francisco de esta misma ciudad, que también se le atribuye. De vida bastante hermética, su prestigio en Almería tuvo que ser considerable, ostentando el título de “maestro de pintor” y el tratamiento de “don”, lo que manifiesta claramente una cierta posición y distinción social. En este sentido, su firma rubrica la mayor parte de los documentos notariales que por aquellos años se firmaron en la ciudad relativos a inventarios y tasaciones de pinturas y bienes muebles, apareciendo casi siempre junto con la del también pintor Pedro Burruezo, que actuaba con el título de “maestro dorador”.




Nicolás Martínez, Mª del Mar





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