José MARÍN-BALDÓ CAQUIA


MARÍN-BALDÓ CAQUIA, José (Murcia, 1824 - Murcia, 1891). Arquitecto y escritor.


      Hijo de Salvador Marín-Baldó y Antonia Caquia, se casó con Victoria Burgueras y Ruiz (III-1848), naciendo del matrimonio seis hijos. Inició los estudios de Arquitectura en el curso 1845-46, en la Escuela de Arquitectura de Madrid, acabando la carrera en 1851-52. Seguidamente se marchó a París, donde amplió estudios y completó su formación. Realizó sus primeros trabajos como arquitecto en Murcia, a mediados de la década de los cincuenta del siglo XIX. Abierto el concurso para cubrir la plaza de arquitecto provincial de Almería (I-1859), formó parte de la terna de candidatos que optaban a la misma, si bien el concurso no quedó resuelto hasta el mes de junio, siendo elegido Marín-Baldó, que se incorporó a su puesto de trabajo en julio de ese año.

      Durante la década que vivió en esta ciudad intervino en algunos de los proyectos de mayor trascendencia para el futuro desarrollo urbanístico de la misma, al tiempo que practicaba el ejercicio libre de la profesión. Por lo que se refiere a la primera faceta, su llegada a Almería coincide con el debate abierto en la ciudad acerca de la solución que había de dársele al Paseo, gran vía urbana que se pretendía desarrollar al este del casco histórico, aprovechando el derribo de las murallas y los solares resultantes de la desamortización de los conventos de San Francisco, Santo Domingo y la Trinidad, poseedores de extensas huertas contiguas a ellas. Este proceso, que iniciaría el ensanche de levante de la ciudad, tomó como eje sistematizador el denominado por entonces Paseo del Príncipe Alfonso (Paseo de Almería), cuyo primer tramo, comprendido entre la Puerta de Purchena y la plaza de Juan Cassinello, se estaba terminando a la llegada de Marín-Baldó. Frente a la idea que se venía barajando de continuar el segundo tramo del Paseo en dirección distinta al anterior, el nuevo arquitecto provincial se decantó por la continuación del mismo en línea recta, según un plan que redactó a finales de 1859. Su intervención estaba respaldada por las competencias que la R.O. de 1-XII-1859 otorgaba a los arquitectos provinciales, facultándolos para proponer a los gobernadores civiles las mejoras locales que estimasen convenientes y, en virtud de ello, el escrito con el plan de Marín-Baldó sobre esta cuestión fue remitido por el gobernador civil al Ayuntamiento (1- I-1860). El ambicioso proyecto, que no pudo culminarse entonces, está fechado el 30-V-1860 y consistía en prolongar lo construido hasta llegar cerca de la desembocadura de la rambla de Belén y, desde allí, por el malecón hasta el muelle, formando un hermoso eje viario que centraría lo mejor de la población. Otras actuaciones suyas en el campo urbanístico fue la entrada en los terrenos de las huertas de Santo Domingo y de la Trinidad, entre 1868 y 1867 respectivamente, contando con la participación del nuevo arquitecto municipal Joaquín Cabrera; ambos arquitectos retocaron también el sector norte de la calle Real, entre otros trabajos en esta misma línea.

      En cuanto a su actividad como arquitecto se adscribe al eclecticismo, basculando entre los diseños todavía sobrios, como el de una casa en la calle Lope de Vega (1868), a otros de carácter más monumentalista, como el proyecto para su propia vivienda en el Paseo (1869). Entre sus obras más reconocidas en Almería se encuentra la casa para Fernando Roda en el Paseo del Malecón -hoy Parque de Nicolás Salmerón (1864)-, actual sede provincial de Cruz Roja. Durante su estancia en esta ciudad elaboró el proyecto del monumento a Colón, trasladándose a París en 1865 a fin de preparar la ejecución del mismo. La obra, exhibida en la Exposición de Bellas Artes de 1866, fue presentada de nuevo, al cabo de diez años, en la Exposición Universal de Filadelfia de 1876, obteniendo la medalla de oro.

      Marín-Baldó deja Almería en 1869 y se instala nuevamente en Murcia, realizando, entre otras obras, en 1875-76, el proyecto para un monumento al cardenal Belluga, que no llegó a realizarse, pero cuyo dibujo se conserva en el Museo de Bellas Arte de Murcia. A comienzos de la Restauración se traslada a Madrid, trabajando como arquitecto para el Ministerio de Hacienda, desde 1880, en calidad de perito de la Riqueza Urbanística y ejerciendo su profesión en labores de reforma de diversos edificios dependientes de dicho Ministerio. En 1887 regresa a su ciudad natal, de la que fue nombrado arquitecto municipal el 30-I- 1888. En 1889 se ausentaba de Murcia para asistir a un congreso sobre arquitectura, cayendo enfermo en 1990 y falleciendo el 28 de enero del año siguiente. Marín Baldó, además de la realización de numerosos proyectos de intervención en edificios públicos de carácter civil, colaboró activamente en la ejecución de diseños arquitectónicos y urbanísticos para poblaciones afectadas por catástrofes naturales, como fueron las inundaciones en la zona de levante en 1879 o los terremotos en Andalucía en 1884. En cuanto a la arquitectura religiosa, a él se debe la capilla de las Reliquias de la Catedral de Murcia, o la construcción de un campanario para la iglesia parroquial de Santa María de Cieza, muy afectada por un incendio, así como otras actuaciones en las diócesis de Almería, Guadix y Granada.

      Gran dibujante, realizó numerosos dibujos arquitectónicos, entre otros, de monumentos de Ávila, Burgos, etc., con vistas a la restauración de los mismos, siendo publicados en la Ilustración Española y Americana. Sus ideas sobre la restauración de monumentos quedaron expuestas en un artículo que, bajo el título “El criterio artístico”, fue publicado en 1884, interviniendo de esta forma en el debate abierto sobre la materia en la segunda mitad del siglo XIX. José Marín-Baldó fue caballero de la Orden de Carlos III, de la de Isabel la Católica y comendador de la Academia de San Fernando.





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