José María ARTERO GARCÍA


ARTERO GARCÍA, José María (Almería, 1921 - Almería, 1991). Profesor, editor y animador cultural.


        Realizó sus estudios primarios (1827-31) y secundarios (1932) en su ciudad natal, a la que siempre se mantendría fuertemente vinculado. Tras la Guerra, cursó asignaturas para el ingreso en la Escuela de Ingenieros Agrónomos (1940-42), pero pronto derivaría por los estudios de Magisterio (1943) y Peritaje (agrícola y mercantil); obtiene la licenciatura en Ciencias Naturales (Madrid, 1945) y cursa asignaturas del doctorado para Biología y Geología (Madrid, 1951- 53). Joven estudiante en la capital de España, asistió a tertulias literarias y conoció a Ignacio Aldecoa y José Hierro. Profesionalmente se inicia en el cuerpo de pericial agrícola del Estado que desarrolla en Las Palmas (INC, 1949-50) y Almería (Jefatura Agrónoma Provincial, 1950-63); pero la mayor parte la dedica a la enseñanza, primero, en el cuerpo de agregados (1961) y, al poco, en el de catedráticos, casi siempre en Almería, hasta su jubilación en 1987 como catedrático de Ciencias Naturales en el Instituto Celia Viñas; desempeñando en ocasiones los cargos de Jefe de estudios (1976-78) y Vice-director (1979-81).

        Viajero incansable, visitó numerosas ciudades españolas y varios países extranjeros. De espíritu deportista, mantuvo una gran afición al montañismo y al excursionismo por tierras de Almería en 1954, junto con C. Pérez Siquier, Jesús Aguirre y, más tarde, con Agustín Melero; asimismo practicó el baloncesto y la navegación, siendo socio fundador y secretario del Club de Mar (1950-52).

       Lector empedernido, llegó a disponer de una colección de unos 8.000 volúmenes, estando siempre fuertemente vinculado al mundo del libro en todas sus facetas: escritor, editor, promotor, difusor, director de proyectos. En este sentido, fue el célebre creador, director técnico y socio mayoritario de la librería Cajal (1965-85); más tarde, continúa en la mítica editorial Cajal, la única empresa privada de envergadura que ha existido en Almería, logrando sacar a la luz cerca de 100 títulos entre 1974-91 a costa de un gran sacrificio personal y espíritu quijotesco, manteniendo un “negocio” que nunca fue rentable, sino todo lo contrario. Además, fue vocal de publicaciones del IEA (1986-88), al que dedicó afanes y desvelos para organizar las primeras ediciones de la naciente institución, editando unos 23 libros, dirigiendo sus Boletines de Letras y Ciencias, asesorando al IEA en varias materias y responsabilizándose de la vocalía de Ciencias (1981-84). Francisco Argüelles (presidente de la Asociación de Editores de Andalucía) lo retrató certeramente cuando decía de él que editaba “lo que quería, cuando quería y como le apetecía”, le molestaban las nuevas tecnologías y no le importaba para nada el sentido comercial, sino la ilusión de tocar los ejemplares recién salidos de la imprenta y su distribución entre amigos, compañeros y lectores.

        Su presencia y participación en todos los eventos de relieve era permanente: secretario de la comisión organizadora del V Centenario de la imprenta (1974); del centenario de Villaespesa (1977); creador y alma de la Feria del Libro en 1975; secretario del primer premio de novela Círculo Mercantil (1979) y asiduo a los actos culturales promovidos en la capital. Impulsó, animó y fue responsable de varios proyectos e instituciones culturales: socio fundador y presidente de la Agrupación Fotográfica Almeriense (AFAL, 1952-62), donde, a la par con Carlos Pérez Siquier, se integraron Masats, Terré Cualladó, Schommer, etc; y lanzó el Anuario de Fotografía Española (1958), de gran éxito dentro y fuera de nuestras fronteras. Desparecida por inanición, logró su resurgimiento con el nombre de Everfoto (1973-80).

        Con una imaginación desbordante, habilidad y constancia, fue el creador y presidente del Ateneo entre 1974 y 1978, dando forma a “una alternativa cultural a la indolencia, llenando de contenido el enorme vacío cultural de la provincia en aquellos años”, donde era complicado la creación de instituciones mal vistas por el Régimen. De forma similar, con tesón y gran ilusión, participó en otros grandes proyectos editoriales: miembro del grupo fundador del diario almeriense La Crónica (1981) o la revista Andarax, Artes y Letras (1978-82), de la que fue animador y redactor jefe, y quien le dedicó una número especial con motivo de su fallecimiento en septiembre de 1992 en la que participaron: Sebastián Vidal Rico, José Herrera, Carlos Pérez Siquier, Miguel Mendoza, Agustín Melero, Fausto Romero Miura Jiménez, José Valles Calatrava, Francisco Argüelles Argüelles, José Tuvilla Rayo, Pura López Cortés, Manuel del Águila Ortega, Rafael Quirosa, Emilio Barón, Ana María Romero Yebra, Arturo Medina, María Pilar García Pardo, Salvador Giménez, Jesús Ruiz Esteban...

        Escasamente motivado, su paso por la vida política fue discontinuo, fugaz y poco productivo: concejal en el Ayuntamiento de Almería por el tercio familiar (1956-62); candidato por UCD en las parciales al Senado de 1980, cuando, por primera vez, el PSOE logró una mayoría sustancial en la provincia arrebatando los dos escaños a UCD, preludio del arrollador triunfo de octubre del 82. Más hombre de acción sociocultural y hervidero de ideas y proyectos para su provincia, siempre se arrepintió de su participación política.

        Además de sus numerosas y frecuentes colaboraciones en prensa (columnista asiduo de La Voz de Almería, 1987-88), revistas, prólogos de libros, etc, se le conoce una destacada obra escrita y publicada: cuatro libros de creación literaria, entre el que destacamos Viaje por el tiempo de Almería (Almería, 1976), premiado en el certamen literario de Diputación Provincial con motivo del Iº Día de la Provincia, 1974; una enciclopedia y varios textos de enseñanza para EGB, Bachiller (1967) y Formación Profesional (1985-86).

        A lo largo de su provechosa vida recibió varios reconocimientos: premio Bayyana (1977) por su actividad literaria y cultural; Libro de Oro de la Asociación de Editores de Andalucía, de la que también fue impulsor, secretario y único representante de Almería y director de su revista, El Libro Andaluz (1990); placa de plata de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (1977); premio a la popularidad de La Voz de Almería (1987); IX premio de periodismo de la Casa de Almería en Barcelona (1988); premio Popularísimos de la COPE (Almería, 1990); desde 1995 cuenta con un plaza y un busto en la Avda. del Mediterráneo.

        En la década de los 80 logró superar una cruel enfermedad y reponerse durante años, sin abandonar ni un solo día sus desvelos por la cultura y su ciudad. Numerosos amigos, conocidos y gentes con las que se relacionó en su larga vida pública y cultural sintieron su muerte a comienzos de los 90. Por su vitalidad, esfuerzo y capacidad constituyó una de la vidas más fructíferas que ha dado Almería durante el s. XX, impregnando con su espíritu personal la vida cultural de los 50 a los 90.




Lentisco Puche, José Domingo





Política de Privacidad | Aviso Legal