Isabel María SCHIAFFINO PORTILLO


SCHIAFFINO PORTILLO, Isabel María (Albuñol, Granada, Sin datos - Adra, 1789). Comerciante.


      Hija única del comerciante genovés asentado en Albuñol con negocios en Adra, Agustín Schiaffino, y de María Portillo. Se casó en 1729 con un compatriota, Juan Bueno Mazón, natural de Recco (Génova), patrón de un barco que representaba los negocios familiares en la villa almeriense. Ella llevó en dote una amplia cartera de negocios de su padre, estableciendo su esposo con este capital una empresa con los genoveses Jerónimo de la Escole -natural de Levanto-, Juan de Aste y José Marchani, regidores de Almería, y su cuñado Manuel Maltedo. A finales de la década de 1730 el padre de ella pasó a residir en su casa de Adra, dejando la dirección de su compañía en 1747, consistente especialmente en el tráfico de formas de azúcar y cultivo de caña de azúcar. En 1750 la pareja dio un paso más, al querer participar también de la transformación del edulcorante, constituyendo una empresa con el también genovés Nicolás Schiaffino Ansaldo, vecino de Almería, para arrendar al marqués de Caicedo su ingenio de azúcar de Adra.

      El matrimonio se esforzó por invertir grandes cantidades de dinero en la vega abderitana para acaparar gran parte de la producción de caña azucarera, con objeto de nutrir de materia prima al ingenio. Cuando falleció su esposo en 1757, quedó ella a cargo de los importantes negocios familiares. Sin familia a la que recurrir, fue poco usual para la época que una mujer manejase el mundo de los negocios, mucho más especulativos como el azucarero, tan vinculado al comercio exterior. Así, en 1758, se concertaba con su socio Nicolás Schiaffino Ansaldo para continuar arrendando el ingenio de azúcares, toda vez que reanudaba con inusitada fuerza las inversiones en tierras y cultivos de azúcar. Tan sólo se apoyó en su hijo Antonio Manuel Bruno Mazón y Schiaffino, a quien le sufragaba sus estudios de leyes en la Universidad de Granada, para que la representase en diversas operaciones en la capital del Reino.

      Con posterioridad, sufriría un intento de bancarrota, fruto de prácticas ilegales de su socio, reponiéndose con vital fuerza a la adversidad y recomponiendo –ya con capital íntegramente suyo– sus inversiones. Gracias a sus beneficios, logró colocar a sus hijos en buena posición social: a Francisco le compró el empleo de alférez de la compañía fija de Adra y a Juan Bueno Schiaffino le procuró un buen partido con la rica Ana Barreda Segado, casándolo en segundas nupcias con su prima Nicolasa Schiaffino, reforzando alianzas comerciales con la familia. Sin embargo, estos vástagos morirían jóvenes, superándose este personaje a la adversidad de la vida con una nueva capacidad económica, desviando sus inversiones en esta época a negocios ganaderos en el partido de Dalías, apoderando en 1772 a Antonio José de Aranda.

      Durante los primeros años del último tercio del siglo XVIII Isabel Schiaffino realizó innumerables negocios en el Poniente almeriense relacionados con trigo, paja y carne. Para ello puso temporalmente su residencia en Dalías, más a propósito para la dirección empresarial, desplazándose frecuentemente a las villas interiores de Enix, Felix y Vícar, donde arrendó al marqués de Casablanca su extenso cortijo de idéntico nombre. En esta finca residía también frecuentemente, mejorando ciertas dependencias a su comodidad. En su testamento de 1782 dejó una talla de San Miguel Arcángel para la iglesia de Adra, en donde constituyó una capellanía para su Agustín Bueno Schiaffino, buscando el prestigio social de la familia, toda vez que dejó a su descendencia un importantísimo capital relacionado con el mundo de los negocios.




Sánchez Ramos, Valeriano





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