BURRUEZO, los

Saga de pintores almerienses. El primer artista conocido de esta familia es Felipe Burruezo López (Almería, 1678-1759). Pintor y dorador, hijo de Juan Burruezo y María López Rodríguez, estuvo casado con Agustina de Olba, con la que tuvo los siguientes hijos: María, Josefa, Micaela, Pedro y Leandro. Fue “Maestro Dorador” de la Catedral de Almería.

Su hijo, Pedro Burruezo de Olba (Almería, 1714– 1785), fue también pintor y dorador, llevando a cabo una intensa actividad artística en la Catedral, donde sucedió a su padre en el cargo anteriormente citado. Se le atribuye el dorado y estofado de la capilla de San Ildefonso, o de los Ballesteros, intervención llevada a cabo en 1754. Igualmente participó (1755- 1757) en la decoración del presbiterio catedralicio almeriense, siendo obra suya el adorno pictórico de la capilla mayor basado en motivos ornamentales aplicados en pan de oro sobre un fondo rojo minio y el dorado de los ampulosos marcos de madera que, tallados por el artista accitano Andrés Alós, enmarcan ocho grandes lienzos de temas marianos firmados por el pintor Antonio García Puerta. Fuera del ámbito catedralicio llevaría a cabo numerosas obras, entre las que destacan, en 1772, el dorado de los retablos mayores de las iglesias parroquiales de las localidades almerienses de Tabernas y Huércal. Estuvo casado con Rosa María Aguilar y fue padre de ocho hijos: Francisco José, Pedro, Miguel, Manuel, María Josefa, Josefa, Rafaela y Micaela. Uno de ellos, Francisco, estuvo casado con María Montaño, hija del tallista almeriense Diego Montaño.

Pintor muy destacado de la familia fue Luis Burruezo de Ramos (Almería, 1741-?), hijo de Leandro Burruezo y María Ignacia de Ramos, nieto y sobrino, respectivamente, de Felipe y Pedro Burruezo. Artista también muy relacionado con obras llevadas a cabo en la Catedral de Almería, en 1782 trabajó en el dorado de los púlpitos del altar mayor y, varios años más tarde (1786), haría lo propio con los tres retablos que decoraban, en su momento, la capilla de San Indalecio, cuyas paredes fueron doradas y jaspeadas por este mismo artista en 1787. De mayor interés resultan los diseños que hizo (1803) de dos ángeles portantes concebidos para sostener las bellas y grandes lámparas de plata que adornaban la capilla mayor de la Catedral, obras del artífice cordobés Rafael Aguilar, con el que colaboró, igualmente, haciendo los dibujos de tres ánforas de plata para los santos óleos fabricadas en 1804 por el citado platero. A partir de este momento parece que su fama le llevaría a trabajar en otros lugares, ya que, en 1810, se le documenta censado como pintor en Almería pero ausente de la misma, pudiendo ser el artista que en 1814 hizo un lienzo bocaparte para el camarín del retablo de la Virgen de las Maravillas en la iglesia del convento de San Esteban de Cehegín (Murcia), y en 1815 un cuadro de la Inmaculada Concepción para la escalera principal de la Tota Pulchra de este mismo convento.

El último miembro de la familia conocido como pintor es Manuel Burruezo Aguilar (Almería, ?- 1844). Aunque en algunos textos aparece con el apellido “Berruezo”, debió ser el cuarto hijo de Pedro Burruezo, a la vez que continuador en su arte, ya que ostentaba el título de “Profesor de Pintura”. Por su méritos y buen hacer fue nombrado (1838) primer director de la recién creada Escuela de Dibujo de Almería, institución académica dependiente de la Diputación Provincial, a la que rigió hasta su muerte, siendo sustituido por Juan de Mata Prats.








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