AtrasAdelante
    Economía
    Esperamos que la evidente elevación de nivel cultural de los albojenses, gracias a la acción docente de sus centros de bachillerato, sea el punto de partida del renacimiento de este pueblo, que sabe conjugar el trabajo con el estudio y con la vida cultural. Díganlo si no, los numerosos titulados que pasaron por sus aulas. Se cuentan entre ellos médicos y cirujanos de prestigio, catedráticos de instituto y de universidad, ingenieros y arquitectos, biólogos y farmacéuticos, economistas y profesionales del Derecho, escritores y artistas, en suma, personas muy capacitadas de las que cabe esperar nuevas ideas para el futuro de Albox.

    "Paisaje Semidesértico"
    A partir del principio de siglo, desarrolla Albox una gran actividad comercial que le permite alcanzar una economía floreciente, gracias al carácter activo y emprendedor de sus habitantes y a la importancia adquirida por su mercado semanal y sus ferias de ganado, que lo convierten en el centro comercial de la comarca tras la aparición de los modernos medios de transporte. Sin embargo, la mecanización del campo, que acabó con la pujanza de sus ferias, y la aparición de las grandes superficies, que asestó un duro golpe al comercio local, han motivado su decadente situación actual.

    Como ejemplo de este renacer cultural de Albox, queremos recordar aquí la obra realizada por el Seminario de cultura y Editorial Batarro, de la que ya dimos cuenta en el homenaje rendido a Diego Granados, alma de dicho movimiento; o bien los Festivales de Teatro de ámbito nacional que, patrocinados por el ayuntamiento de Albox y dirigidos por Miguel Sáez, se vienen celebrando cada año con éxito creciente; o la creación de un Conservatorio que viene a premiar una larga tradición musical, iniciada ya en Albox en el pasado siglo por grupos de menestrales aficionados y se continúa en la labor de Sor Emilia.

    Podríamos citar una amplia nómina de poetas, narradores, músicos, pintores, etc., nacidos en Albox, pero no queremos dar nombres para no incurrir en omisiones imperdonables.

    La leyenda de aquel albojense hallado por Colón en la floresta de la isla americana recién descubierta no es tal leyenda, sino pura realidad.


    "Mercado en la Plaza del Pueblo"
    El espíritu inquieto de los albojenses pudo llevarlos un día hasta el empalme de Overa para cortarle el paso al Ministro de Agricultura de Franco, señor Cabestany, y retenerlo durante horas hasta arrancarle la promesa de ayuda oficial para buscar el agua que tanto necesitábamos.

    Pero también los llevará hasta cualquier lugar del planeta, desde Laponia hasta la lejana Australia, o desde la Patagonia hasta las cumbres de los Andes.

    Pero no temáis; ellos se irán lejos, pero siempre vuelven. Vuelven cuando recuerdan que aquí se dejaron a su Madre, la Virgen del Saliente, «La Pequeñica», que en el cerro más alto tiene su ermita.