El inicio propuesto se plantea en la ciudad de Albox. Para acceder hasta allí, debemos dirigirnos por nuestra compañera de viaje, la Autovía del Mediterráneo, en dirección a Murcia. Antes de abandonar Almería, y después de dejar atrás las desviaciones a Cueva de Almanzora y Huércal-Overa, tomaremos la salida que nos acercará a Albox. Se cobija esta localidad junto a la Rambla del Saliente o de Albox, antes de entregar sus aguas (cuando las lleva) al Río Almanzora. Su estratégica situación, en un verdadero corredor natural que sirve de nexo de unión al Mediterráneo y a la Andalucía interior, favoreció el que muchas culturas antiguas la poblaran. Así, en las inmediaciones de esta localidad, a lo largo de la Rambla de Oria, han aparecido varios conjuntos defensivos del Neolítico, como El Castellón de Olías, El Castillo de la Balsa Vieja y El Villar.
La villa que tenemos frente a nosotros, enmarcada por una amplia vega, constituye la capital de la comarca, predominando una clara actividad comercial. Si la casualidad le ha llevado a visitar esta ciudad en martes, podrá compartir con sus pobladores la tradición de "ir al mercado". Esta costumbre tuvo su origen en un mercado de ganados, afianzándose con el tiempo como uno de los más importantes mercados de la provincia, atrayendo de los alrededores a numeroso público. Su casco urbano se divide muy claramente en tres barrios: El Pueblo y La Loma de San Francisco, situados junto a la Rambla de Albox, y el Barrio Alto de San Antonio, en un cerro cercano. Las catástrofes naturales incidieron gravemente en su caserío, afectado por riadas y terremotos, que lo asolan, en diferentes épocas, casi por completo. Pero dejémonos de preámbulos y aparquemos nuestro automóvil para tomar un café e iniciar una visita por sus lugares más relevantes. De la iglesia parroquial de Santa María, del siglo XVI, mencionáremos las tallas que conserva en sus capillas laterales, provenientes del desaparecido retablo de Alonso Cano.
También podemos acercarnos a la ermita de San Antonio, en el Barrio Alto, del siglo XVII y XVIII, que la tradición ubica sobre una antigua mezquita. Si ha subido hasta allí, contemple las pinturas de origen popular que adornan su interior. Del antiguo castillo poco podemos citar, pues sólo permanecen en pie, los restos de uno de sus lienzos, dominando un leve cerro. Aun quedan las ruinas de un gran aljibe que proporcionaba el agua a la fortificación. El pasado reciente de Albox nos señala la existencia, según D. Pascual Madoz, de cerca de trescientos telares, así como hornos, alfares y otros talleres artesanales en el siglo XIX. De la tradición textil, poco queda; de la alfarera, aún puede adquirir alguna pieza como recuerdo de su visita en uno de los talleres de la localidad. Proponemos en este momento, un recorrido opcional para conocer el Santuario del Saliente, verdadera devoción mariana de esta ciudad y todos los alrededores. Para llegar a este centro de peregrinación debemos tomar la dirección norte, hacia la cima de la Sierra de las Estancias.
El nutrido poblamiento adopta ya, una disposición lineal a lo largo de toda la franja de vegetación que aprovecha este húmedo lecho. Algunos meandros encajados dan muestra de su fuerte acción erosiva en épocas de crecidas y avenidas. Dejamos atrás algunos recoletos caseríos, engalanados con toda suerte de flores en este pequeño, pero muy prolífico, valle. De repente, el conductor -mejor el acompañante-, puede descubrir en lo alto el Santuario del Saliente sobre el Monte Roel. Su figura se desdibuja en el entorno, por estar construido en colores semejantes al roquedo inmediato, que lo esconde y mimetiza. La carretera se hace poco a poco más empinada hasta que, en un postrero esfuerzo, nos deja, después de 18 km, en la puerta del mismo santuario. |  |
El camino discurre, en un principio, por un gran vergel adornado por todo tipo de vegetación: cítricos, frutales, chopos, cipreses, etc. Muy pronto, comienza la leve ascensión por amplios campos donde algún rebaño de cabras pace tranquilamente, custodiado por el pastor. Antiguas edificaciones muestran, en sus ruinas, los restos de adobe y tapial que formaban sus muros, en una visión atípica de la arquitectura tradicional que hasta ahora hemos conocido. Muy pronto, una acequia se hace compañera de nuestro discurrir, junto a la rambla.
Otra ruta interesante es la del camino de Laroya a la Mina. A la vuelta descenderemos al río Laroya para ver las numerosas cascadas que en él se encuentran, así como las adelfas y chopos que lo bordean y le dan alegría y colorido. Veremos sus viejos molinos harineros, hoy en ruinas y alguna primitiva fábrica de mármol en desuso. Ruinas de un paso que aún queda en la memoria de los más ancianos.
Otra ruta recomendada para los más arduos senderistas es la que va de Macael a Bacares pasando por Purchena, es una ruta larga pero interesante. Se inicia en la Rambla-Canfornal y por el camino de pista se llega al punto de destino. Camino muy usado, todos los años la víspera del 14 de Septiembre, por los peregrinos que van en promesa al Santo Cristo del Bosque de Bacares.

"Santuario del Saliente"
Sorprende a nuestra vista la grandeza y sencillez del conjunto. De estilo barroco, construido en el siglo XVIII y declarado Monumento Histórico Artístico, resalta por sus austeras formas, fundidas con la propia montaña en perfecta armonía. Todos los años, recibe la peregrinación de devotos que desde puntos muy alejados, se ponen en camino la noche del 7 al 8 de septiembre, para celebrar allí, la fiesta de su patrona, La Virgen del Saliente. Entre en su interior y deténgase ante esta pequeña figura mariana en la soledad de la montaña.
Cuando salga, asómese a este impresionante balcón natural que se abre frente a usted y contemple, hasta el horizonte, una tierra poblada de almendros, que se desdibuja en el infinito con el mismo mar.
Obras recientes, permitirán, en un futuro próximo, el uso de las inmediatas instalaciones para pernoctar. Hoy en día, ya podremos tomar un tentempié o disfrutar de una comida en el cercano restaurante, después de esta relajante experiencia a Albox. re tejados y aleros de pizarra, típicamente filábrides, esta imagen milagrosa bendice las encantadoras laderas de la sierra presididas por la Tetica de Bacares.

"Plaza del Pueblo" |