PLAZA DE DON ANTONIO BOLEA Y PRENSA Esta acogedora plaza situada en pleno centro del pueblo donde se ubica el Consultorio médico, debe su nombre al Dr. Don Antonio Bolea (1887-1956), muy querido en el pueblo y quien ofreció su labor sanitaria durante mucho tiempo a los vecinos de Bédar. Un monumento singular que podemos encontrar en la plaza es la antigua prensa de aceite, procedente de la antigua almazara del municipio, ubicada en sus orígenes junto a la Fuente Temprana. Según los datos, la almazara de Bédar, comenzó a funcionar hace ya más de 200 años (sin olvidar su origen musulmán) produciendo un excelente aceite, producto muy apreciado no sólo para los vecinos del pueblo, sino también en toda la zona. Tras un gran paréntesis en su funcionamiento y decadencia de la producción, la almazara cierra sus puertas, y no es hasta la década de los años 30 cuando emerge de nuevo la actividad, gracias a la iniciativa de D. Gabriel Padilla Guerrero y D. Francisco Padilla, naturales de la pedanía de Serena, aunque esta nueva etapa vino caracterizada por un bajo rendimiento de la producción, dando lugar a que ésta se hiciera de forma muy puntual, por lo que pasados algunos años, la almazara vuelve a abandonarse. La prensa, ya inutilizada, se convierte así en un recurso atractivo para el municipio, sumándose al enriquecimiento del patrimonio histórico de Bédar. Es por ello que en 1994, los constructores locales, D. Miguel Castaño y D. Diego Sánchez deciden donar la prensa al municipio, coincidiendo con el desarrollo de la Escuela Taller que se inicia en el mismo año, quien con la ayuda y el entusiasmo suficiente de los alumnos remodelan la plaza para ubicar la preciada prensa, convirtiéndose de esta forma en un potencial recurso turístico del municipio.
Esta barriada del municipio con una superficie de más de 500 hectáreas se ha convertido en un gran referente histórico- turístico para Bédar, ya que es en este lugar donde más restos de instalaciones mineras concentradas perviven hoy en día.
Los restos mineros existentes en el Pinar datan de finales del S.XIX y están relacionados con el auge que experimentó la minería del plomo en Almería (entre 1820 y 1890).
De éstos, hay que destacar dos fundiciones de plomo y unos lavaderos mecánicos pertenecientes al antiguo complejo minero ubicado en dicho lugar.
El gran conjunto minero bedareño de la época logró convertirse en uno de los más importantes de toda la provincia de Almería.
El complejo se basaba en una explotación al aire libre, compuesto del lavadero mecánico junto con seis máquinas de vapor utilizadas para la extracción y el desagüe.
Hacia 1900, coincidiendo con el inicio de la explotación de los minerales de hierro (entre 1890 y 1930) se construyó el “poblado minero”.
El transporte del mineral se hacía mediante una línea de ferrocarril que llegaba hasta Garrucha.