AtrasAdelante

LOCALIZACIÓN Y DESCRIPCIÓN DE MOLINOS

Como ya se ha indicado, los molinos se sitúan a lo largo de los cauces principales, derivados para el riego de las Fuentes.
En el margen derecho se encuentran el mayor número de molinos, como corresponde a la extensión de las tierras que riegan las acequias que pasa por la zona. Según el recuento de los habices de 1.530, dos de los molinos eran llamados Lavja y de
Abulyuça, este quizás denominado luego de Perdiz, pues el cristiano viejo de igual apellido tenía parte de su propiedad.


3.2.


A principios del siglo XVII, Celín contaba con ocho molinos, todos derribados; en Ambroz había dos, ambos molientes uno de ellos con la octava parte para la redención de los cautivos. Por la orilla izquierda encontramos seis molinos en Hizán, todos derribados también; en Almacete se apearon otros seis molinos, uno sólo estaba en funcionamiento y otro era del beneficiado Garabito.

A mediados del siglo XVIII se describen molinos harineros en otros lugares, que marcan tanto la remodelación del sistema de regadío como el aumento de la molienda de granos. No obstante, mediante la observación del dibujo que acompaña al Catastro de Ensenada se pueden descubrir 9 ó 10 molinos que parecen distribuirse a lo largo de la llamada «Zequia de Olba y Campo», por los parajes de Hizán, Aljízar, Algarrobal y Almacete.

En la Acequia Alta encontramos en primer lugar el Molino de José Ruiz o Alto, y le sigue el Molino de Papel, hoy una vivienda nueva, del que sólo permanece el acueducto para atravesar el barranquillo del Tajo, una vez utilizada el agua.

En la Acequia Principal o de Celín encontramos el Molino de Espinosa o Primero; construido en 1.938, aunque ya otro molino trabajaba en 1.925 en el lugar, y hacia 1.900 se le llamaba Molino de Cruz, el cual presenta sala de molienda, habitación y dependencia, todo de mampostería. La primera tiene apenas 27m2, el resto casi lo duplica. Le siguen los Molinos de Bernardo o Segundo y de Paco el Molinero o Tercero, este último una vivienda recientemente construida que no conserva ningún rastro de su función anterior.



Plano de localización de los molinos de Dalías


Por encima de este molino se juntan la acequia que procede de la Galería El Arca con la que lleva el agua del Arroyo y otra donde la Galería La Palma dedica a abastecer el municipio de Dalías. Esta agua sobrante cae a través de un tubo en la acequia del Arroyo al ensancharse una vez pasadas las escaleras por las que se accede al bar.



El Molino de Rosario es una gran nave de poco más de tres metros de ancho por dieciséis de largo, en la que se abre la puerta que da directamente al camino del Nacimiento; se dividía en sala de molienda y habitación. Junto a la acequia y la cascada artificial construida a principios de los años 80 se encontraba la antigua Fábrica de la Luz, que suministraba energía a las poblaciones de Celín y Dalías hasta bien entrado el siglo XX.

Molino de Rosario. Celín (Dalías) Molino de Espinosa. Celín (Dalías)

El molino conocido por La Máquina se sitúa en la Acequia del Pueblo, en la calle principal que une a las dos barriadas principales. Abandonado hace bastante tiempo, cumplió funciones de almacén. En la acequia de la Palma que va a Almargen se encuentra el Molino del Rayete que sólo conserva el doble cubo vertical, de unos cinco metros de altura.

En el paraje de Los Molinillos, el Catastro de Ensenada señala tres pequeños (a juzgar por la renta que se adjudica) molinos «temporeros». El plano-base del Catastro
Rústica (1.900-11) los recoge con los nombres de Molinos de Parras, Murillo y Rodríguez, pero en 1.932, cuando se levantan las hojas catastrales, el intermedio y mayor estaba en ruinas. La cabecera de los riegos por el margen izquierdo corresponde a la antigua alquería de Hizán, por cuya ladera septentrional corre la acequia. En 1.530 había un molino denominado Mahzen, según los habices, es decir «del Estado».

En la vertiente septentrional de la meseta de Aljízar, enfrente del Barrio Alto de Celín se encuentra el molinillo que denominaremos Sin Nombre, por no conservar memoria alguna de uso y que encabeza las instalaciones por esa acequia4.






4.- Cara Barrionuevo et al, op. cit., págs. 127 y 129. No obstante, según investigaciones realizadas por la A.C. Talia podría ser el Molino de Raneo, puesto que se halla en la “Alberca de Raneo”. Está situado enfrente del denominado Molino de Felipe o Rosario.
Continuando por el margen izquierdo del Pantano y tras los baños medievales, conocidos como de la Reina, el camino se bifurca en varios. En la intersección del último de ellos aparecen las ruinas de un enigmático edificio, aislado, de pequeñas proporciones y aparente antigüedad, conocido popularmente como La Cripta. Se adosa a un desnivel de la acequia de unos tres metros, aunque parece conservar huellas de su cubo vertical. Debió de ser un antiguo molino, aunque nadie conserve memoria de ello, pues, al poco, el ramal que los abastecía se une a la acequia principal.

A continuación, el paraje de El Algarrobal, donde en 1.608 se contabilizaban seis molinos, por lo que es una de las zonas con mayor concentración de estos edificios en el municipio. El primero de ellos es conocido como Molino Francisco Lunaro, del que hoy sólo resta parte de su cubo vertical, de poco más de tres m de altura y algunas de sus piedras.

El molino de Fr. Praillos I es una interesante instalación que presenta como particularidad el empleo de dos saltos, de unos cinco metros de desnivel. Sólo se conserva un lateral. Junto a él se halla el Molino Fr. Praillos II, muestra salto vertical y mejor situación aunque de él sólo queda el vago recuerdo de su funcionamiento. Ambos pertenecían a principios de siglo a un mismo propietario.

Molino de Fr. Praillos I. Dalías


En un recodo del camino de El Algarrobal se sitúa el Molino Palomo, conocido a principios de siglo como Molino de Frasquito. Se trata de un edificio de mampostería, con sala de molienda y habitación, dependencias y corral. Situado inmediatamente tras la bifurcación de la acequia principal, no aprovecha la totalidad de los caudales disponibles.

Al final del sistema se sitúa el Molino Villegas, que tomaba nombre de su propietario en el siglo XVIII. Hoy es una pequeña nave adosada a un cortijo con porche y su acequia presenta pronunciada inclinación. Varias piedras agotadas fueron reutilizadas en las inmediaciones, con pequeño tamaño. A principios de siglo se le denomina Molino Salazar.

En las estrechuras de la rambla de Almacete por su margen izquierdo estaba el Molino del Boquerón. Era una pequeña construcción de tapial que aprovechaba un pequeño desnivel en la Acequia del Campo, y se levantó antes de 1.752. Durante casi dos siglos, fue el molino más cercano y mejor comunicado con las sementeras del Campo.

Y finalizamos este recorrido por los molinos de Dalías con el descubrimiento del Molino de Fuentenueva, levantado en 1.904 al pie de la montaña, tras su alumbramiento y apertura del cauce de su acequia. Tenía un cubo de grandes dimensiones (uno ochenta de diámetro por seis cuarenta de altura) y dos piedras. A la primera sala se le fue añadiendo la habitación del molinero, la sala de limpias, otra vivienda más, un corral, una vivienda separada y una pequeña cochiquera hasta formar un conjunto en el que no faltaban dos aljibes adosados a la acequia del caz.

Como se puede deducir de las fechas de construcción y abandono de los molinos, el auge molinero se extendió entre 1.750 y 1.850. Sólo el bajo coste de su mantenimiento junto a las pequeñas inversiones necesarias parece justificar su perduración a finales del siglo pasado, o, incluso, que sigan alzándose hasta principios del siglo parejos a la generación de la energía eléctrica.

Evolución de los terrenos irrigados, secanos y molinos

1575
1750
1850
Terrenos irrigados
212
227
291
Secanos
794
4.534
8.384
Molinos
22
19
27
Fuente. Patrimonio Histórico del agua de Dalías. Asociación Cultural Talia


Pero, antes de abandonar los molinos y relacionado con el uso industrial del agua, en la actualidad se encuentra el Molino de Salvador Rodríguez Marín, que continúa aprovechando el salto de agua para producir energía eléctrica, utilizada para la elaboración de hielo. Sin duda, es de agradecer, puesto que es una energía alternativa que no contamina ni perjudica la calidad y pureza del agua.

En un antiguo almacén dedicado en otra época a la faena de la uva, junto al barrio daliense de Colonia de la Luz, se encuentra otra fábrica de hielo y cubitos realizados con el agua que mana de las fuentes de Celín.