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Situación geográfica:

El municipio de El Ejido, con una población de 45.354 habitantes en 1994 y una superficie de 240 kilómetros cuadrados (limitada por los términos de Berja, Dalías, Vícar, La Mojonera y Roquetas de Mar), se localiza en el Suroeste de la provincia de Almería, en la cuenca sedimentaria existente entre la vertiente sur de la sierra de Gádor y el mar Mediterráneo, «espacio vital» reflejo del constante dinamismo de sus grupos humanos y resultado de una larga trayectoria histórica que en fecha tan reciente como 1982 desembocó en la creación jurídico-administrativa del municipio en el territorio del Campo de Dalías.

Por su situación geográfica es una auténtica solana (presenta una de las temperaturas invernales más elevadas de España: octubre 20,05 ºC, noviembre 16,43 ºC, diciembre 13,87 ºC, enero 12,4 ºC y febrero 12,93 ºC), encuadrada dentro del gran dominio de los climas mediterráneos: media anual, de horas de sol, 3.060; temperatura media anual 18,3 ºC y pluviosidad media anual, 288,24 mm. En contraste con la nula existencia de aguas superficiales, el espacio ejidense posee una excepcional riqueza de subterráneas.

Tradicionalmente en nuestra zona se ha mantenido una secular lucha contra la sequía creando un peculiar conjunto de formas de captación y utilización del agua.

Hasta que la moderna tecnología ha permitido la explotación económica de las aguas subterráneas, ha sido decisivo contar con un traspaís marítimo, abastecido hídricamente por las montañas, desde un principio el Arroyo de Celín-Dalías, al que posteriormente se le agregan Fuente Nueva y Canal de San Fernando.

"Vista general"

En el espacio ejidense nos encontramos con dos sectores económicos y sociales que son grandes consumidores de agua: la agricultura, con un alto nivel de renta por unidad de superficie y que capitaliza a la vez agua y calor, y la sociedad urbana, que ha experimentado un crecimiento espectacular y es un consumidor cada vez más exigente; aparecen otros consumidores dignos de tenerse en cuenta como el turismo, con unos hábitos de consumo de agua potable sin comparación con los usos tradicionales de la misma.

El agricultor ejidense se ha mostrado como un decisivo factor humano del clima con la implantación del invernadero (10.000 hectáreas en el municipio), en cuya base de desarrollo subyace la idea de ampliar las ventajas que el clima ofrece, y es, por otra parte, una de las muestras más destacadas en el área mediterránea del progreso técnico de las innovaciones «ahorradoras de tierra y agua».