El invierno
EL SECRETO MEJOR GUARDADO
Quien escribe estas líneas lo hace desde una situación que podríamos calificar de satisfactoria tanto profesional como personalmente. Estoy en la tierra en la que nací y donde sigue viviendo mi familia. me rodea un paisaje bellísimo de olivos y sierras y tengo por delante el reto profesional de llevar a buen término la gestión de uno de los establecimientos más bellos de la Red de Paradores. el Parador de Jaén. Pero hay algo que ya ha entrado a formar parte de mis más íntimos sentimientos y que creo compartir con las personas que han desarrollado su trabajo en destinos diversos. Me refiero a esa percepción tan personal de que uno de los lugares que te tocó visitar es cómo tu segunda casa. En mi caso. tras once años inolvidables de mi vida. ese lugar que siento casi tan mío como este mar de olivos de Jaén y que nunca olvidaré es Mojácar. Y digo que no lo olvidaré nunca porque siempre se recuerda esa atmósfera luminosa que. al menos para mí. constituye el más eficaz y agradable antidepresivo. Por eso. ahora que estamos viviendo un invierno “clásico” y vemos los coches escarchados al levantarnos. nos abrigamos bien para salir a la calle y ya hemos pasado. como mínimo. un par de resfriados; es cuando recuerdo aquellos inviernos “atípicos” que tanto me gustaban.
Me puedo imaginar hoy. otra gris jornada de Febrero en casi todo el país y allí un día bañado de luz. Probablemente el cielo estará limpio. absolutamente azul y despejado de nubes. Seguro que el sol se refleja en las casas de Mojácar haciendo maravillosa esa vista desde la carretera. cuando vas llegando al pueblo. a la que nunca te llegas a acostumbrar porque es tan bonita que cada vez que doblas la curva hacia la derecha. te sigue maravillando.
Hoy. un día laborable. y no una jornada vacacional al uso. seguro que todo va con calma y funciona a la vez. Puedes hacer tus gestiones corrientes en el pueblo. la visita al banco. la charla con el amigo. los trámites en el ayuntamiento. el café en cualquier bar de la plaza y esa deliciosa sensación de que tu vida cotidiana se desarrolla en un paraíso. un lugar privilegiado que esos turistas simpáticos y algo lechosos han venido a buscar como una tierra prometida que ilumine un poco sus inviernos. aún muchísimo mas grises y duros que el nuestro. Los ves tan tranquilos. tan pausados. tan queriendo detener en el tiempo ese luminoso mediodía de 20 grados. que reparas por una vez en que quizá todo esto sea un privilegio y que lo común para la inmensa mayoría de la gente no es llevar un suéter fino en pleno Febrero y tomar una caña en una terraza después de una mañana de trabajo....
Pero como el ser humano es egoísta por naturaleza. no te paras a valorar el verdadero alcance de la suerte que tienes y te tomas esa cerveza de mediodía en la calle. viendo el mar en calma y el vaivén de la gente..rápido pero tranquilo (aunque parezca contradictorio)....¿será el sol. será la luz?. ¿tanto influye sobre el estado de ánimo?. Ahora estoy seguro de que sí. cuando la recuerdo contemplando nubes.
Después de esta breve (pero sincera) confesión de quien ha tenido la suerte de vivir y trabajar varios años en Mojácar. saque el lector sus propias conclusiones: si este señor vivía la rutina diaria tan gozosamente. ¿cómo podría yo pasármelo esa semanita de invierno que tenía reservada para descansar?...pues no lo piense más querido amigo. tome ya el camino y váyase al rincón más bello del mediterráneo español. Como mínimo. se quitará un peso de encima: el de toda esa incómoda zarabanda de guantes. bufanda y abrigo que. tan a su pesar. le lleva acompañando tantas semanas.
En cuanto llegue. comience a disfrutar: levántese tarde (estamos de descanso). desayune con calma en alguna terraza de las que encontrará abiertas tanto en la playa como en el pueblo. lea despacio su periódico disfrutando del sol y dese una vuelta por el paseo marítimo. Ahora no encontrará demasiada gente pero tampoco se sentirá solo. Además. le acompaña el clima. los 20 grados de promedio. Disfrute del mar en calma y pasee por la arena o. si es usted de los mas atrevidos. puede darse un baño como alguno de los robustos escandinavos que verá en el agua.
Después coma bien y distinto: déjese llevar por una cocina sorprendente. imaginativa tanto en las materias primas como en la elaboración: empiece con un buen guiso de gurullos. trigo. ajo colorao. arroz garruchera. cuajadera. Si los nombres le suenan curiosos. verá cuando lo pruebe. De segundo. tome un pescado..quizá lo encuentre igual en otro sitio. pero difícilmente mejor. Y acabe con una crema mojaquera para chuparse (casi literalmente) los dedos.....
Según va su jornada. tenemos que pasar una tarde interesante. Por ejemplo. con una visita pausada a Mojácar pueblo que deberá incluir una parada en la iglesia. un buen rato disfrutando del panorama desde el Mirador del Castillo. una visita a la fuente (aún hoy en plena utilidad) y tanto rato como usted quiera pasar vagando entre callejas. casas encaladas y jardineras de buganvillas.
Y después. tras una buena cena. tómese una copa en el sitio que más le llame la atención...le aseguro que habrá varios. Un día así hay que acabarlo con buena compañía y buena tertulia.
Además. si todo lo anterior no le han parecido suficientes razones. déjeme que le explique que estamos hablando de un lugar que se encuentra en la encrucijada definitiva para convertirse en el destino turístico de mayor calidad de todo el mediterráneo. La urbanización de la zona de Macenas con un proyecto de altísima calidad enmarcado dentro de las tendencias más modernas de turismo extensivo. respeto medioambiental y desarrollo sostenible es el punto de partida para que Mojácar reciba un esfuerzo inversor de primer nivel que la dote de las mejores comunicaciones posibles. ajardine toda la zona de la playa. amplíe el paseo marítimo. etc... Si tenemos una dotación natural tan impresionante. justo es que hagamos todo lo posible para que luzca espléndida.
En fin. creo que son razones para que. en medio de tanta nube. tanto frío y tanta lluvia no deje pasar la oportunidad de hacer una pausa de sol y calma.....una parada en Mojácar. Y quien se lo dice lo hace con todo el corazón y. porque no decirlo. con una pizca de sana envidia...
Jesús Cárdenas Izquierdo
Director del Parador de Mojácar
(1988 – 1999)