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Migas Cortijeras

Entre las costumbres más populares y caseras está la de cocinar migas los días de lluvia. Cómo estos son escasos, las migas son un plato muy anhelado y preciado, a pesar de su sencillez y humildad.

¿ Que necesitamos? Una buena paila. una rasera. agua buena de la fuente de Mojácar, harina de trigo, aceite de oliva y un brazo fuerte.

Colocamos la paila sobre el fuego, le cubrimos el suelo generosamente de aceite de oliva, y espolvoreamos un buen puñado de harina para tostarla mínimamente. Cuidado que no se pase, porque podemos estropear el sabor. Después añadiremos agua buena, con una pizca de sal.

La cantidad de agua va en función de lo grande que sea nuestra paila y por supuesto del volumen de migas que queramos hacer.

El agua cubrirá un poco menos de la mitad del recipiente y la llevamos a ebullición ( que no es una localidad del levante...) Cuando el agua rompe a hervir. lo separamos del fuego y añadimos la harina generosamente, moviendo todo el engrudo hasta que espese y aparezcan los primeros grumos que deberán de convertirse en migas, todo ello sin parar de “menearlas con la rasera”.

Dicen los expertos que si utilizamos harina de trigo al cincuenta por ciento mezclada con harina de sémola, nos será mucho más sencillo “ desliar las migas”.

Por supuesto el éxito de nuestras migas también dependerá de los “tropezones” que acompañarán los platos o que se colocarán sencillamente sobre las migas, en el centro de la Paila.
Lomo de cerdo frito en tacos, morcilla frita en rodajitas, tocino, un arenque, cebolla frita etc.

Y por supuesto. junto a las migas y los tropezones los acompañamientos de rabanitos pelados con sal o habas frescas según la época.

La escena tradicional nos presentaba a la familia o grupo de amigos, después de una dura jornanda, sentados sobre las silla de enea, y con la paila colocada en el centro, cada uno provisto de su cuchara, y sin necesidad de utilizar platos. Mientras alguien te recuerda ¡ con las migas no se come pan!.

Todo ello, regado con un buen tinto del país. Sin duda unas migas bien hechas haran de una tarde de lluvia una experiencia inolvidable no solo por escasa. sino por sabrosa.