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Historia

La población principal, Paterna, está dividida en cuatro barrios muy marcados, fruto del asentamiento musulmán: La Placeta, Barrio Alto, Barrio de Enmedio, Fuente del Castaño y Barrio de los Castillos.
Su término municipal limita al Norte con la provincia de Granada, en concreto con Huéneja; al Este, con Laujar de Andarax; al Sur, con Alcolea, y al Oeste, con Bayárcal, todos ellos lugares almerienses. Pertenece a la comarca de La Alpujarra, peculiar espacio de fuerte arraigo histórico que, junto con su carácter de montaña (se encuentra dentro del Puerto de la Ragua), hacen de este lugar un espacio defuerte impronta.

"Vista de Paterna"

El municipio está constituido por el barranco de su propio nombre, unidad formada por la enorme cuesta Los Sesteros que desciende del impresionante pico Chullo (2.609 m.), y, por el otro lado, la cuesta de La Gaviarra, por tener su origen en el pico de su mismo nombre (2.164 m.), monte este último donde hasta no hace mucho tiempo hubo importantes minas de hierro. El barranco de Paterna es gemelo al de Bayárcal y ambos son la entrada natural a Guadix y el Cenete.
Barranco abajo, y casi tocando el término con Alcolea, la tierra se allana, espacio donde se sitúa el pequeño poblado de Guarros. En un área de plena sierra como es Paterna no es extraño que, fruto del deshielo, aparezcan infinidad de arroyuelos en las cabeceras (los más famosos son los barrancos de Las Sabinas, Los Tejos, Pradomocho y Los Murillos), que alimentan aguas abajo el río Paterna.
Este río tiene una fuerte pendiente, casi del 20 por 100, por lo que sus aguas bravas forman un valle encajado típicamente en «V». El proverbial discurrir de las aguas subterráneas de deshielo por materiales calizodolomíticos ofrece un interés especial en Paterna, pues hace posible que éstas adquieran valores químicos especiales, aflorando con fuerza en el paraje encantador de la Fuente Agria, manantial de fama comarcal.

"Iglesia de Paterna"

Igual ocurre a 4 kilómetros del lugar, concretamente en Guarros, donde sus aguas, con propiedades minero-medicinales, gaseosas, sulfurosas y ferruginosas, han hecho posible su importancia balnearia durante siglos.
Durante la rebelión de las Alpujarras, en febrero de 1569, tuvo lugar en Guarros la victoria del marqués de Mondéjar sobre 4.000 moriscos sublevados. Tras la derrota, Aben-Humeya huyó a Paterna, y, acorralado por las tropas reales, saltó a la sierra, dejando en el lugar a su mujer, madre y hermanas, que fueron capturadas de inmediato.
Acabada la guerra, Paterna fue repoblada con 100 vecinos, en su mayoría gallegos, quienes levantaron de nuevo la población. De Su población, en claro retroceso, no alcanza los 1.000 habitantes, en su gran mayoría ancianos.
Paterna del Río es de esas poblaciones de montaña que hay que visitar, pues sólo por observar sus magníficas vistas desde las curvas ya próximas a la localidad merece la pena el viaje.
Ni que decir tiene que parada obligada es la Fuente Agria, paraje totalmente delicioso en el que se dan cita las aguas ferruginosas de deshielo de la montaña, junto a un barranco fenomenal con centenarios castaños.
Por último, y no por ello menos importante, hay que dejarse entusiasmar por el famoso encinar de Paterna, verdadero pulmón verde de geniales tonalidades, ideal para curas "anti-estrés", que recrean la vista de las imponentes alturas del Chullo y el Almirez.