 | Nos encontramos en las puertas del Desierto de Tabernas, acertado topónimo que define este árido espacio al abrigo de vientos y borrascas. Según avanzamos, nos dejamos subyugar por colores y formas, a cuales más llamativas e inhóspitas.
Estratos buzados en todos los ángulos posibles, materiales de texturas y aspectos inhabituales, formaciones sugestivas e imaginativas..., van conformando un ambiente extraño, desconocido, que invita a la contemplación y al disfrute de ellos, en un espacio que tradicionalmente, para todos los almerienses ha sido el tópico de la sequedad de la provincia.
Resulta difícil describir con palabras las sensaciones y percepciones que trasmite el desierto, más aún, cuando se observa a diferentes horas del día y de la noche, transformándose a cada momento en una visión espectacular y abrumadora. La carretera permite recorrer este desierto, declarado por sus características geológicas y ecológicas, a parte de por su singularidad europea, paraje natural en 1989.
Atravesamos ramblas y barrancos, en un recorrido onírico, del que debemos despertar, pues cerca de aquí, tras cruzar la Rambla de Tabernas y ver su conexión con la de Verdelecho, nos desviaremos hacia Tabernas, remontando el reseco lecho fluvial. El paisaje de "bad lands" se hace más grandioso, encontrándonos, muy cerca, uno de los poblados del oeste que sirvieron hace años para rodar humildes películas y grandes superproducciones, que encontraban en estos lugares escenarios más asequibles a sus presupuestos.
"Decorados del Oeste" |  |
"Desierto de Tabernas"
Si nos acompañan los pequeños de la casa también podrán disfrutar, a su modo, de estos escenarios donde se repiten continuamente los espectáculos que recrean las peripecias del western; además detrás de sus instalaciones, se abrirán las puertas de una reserva faunística en semilibertad de animales africanos, que seguro harán las delicias de todos nuestros acompañantes bajitos.
Profundos barrancos y ramblas discurren junto a nosotros, adornados con otras representaciones del oeste, que nos trasladan con la imaginación a persecuciones, diligencias, bandidos, buenos, feos y malos. Las almenas reconstruidas de la antigua alcazaba que protegía Tabernas, despuntando sobre un cerro, nos avisan ya de la llegada a esta localidad.
Estudios efectuados en los numerosos yacimientos arqueológicos que presenta su municipio sobre la fauna que poblaba estas tierras, nos demuestran que su sequedad e inhóspito aspecto no han sido permanentes en la historia de los tiempos. Más bien al contrario, todo apunta a que el agua discurría por los ríos en un paisaje de fertilidad y verdor donde los árboles cubrían todo el entorno.
Aconsejamos a los más animados se provean de agua y cómodo calzado y que se dispongan a vivir una aventura que les llevará por paisajes poco imaginados y que nos recordarán, humildemente, a otros cañones como el del Colorado. |  |