José BALLESTRÍN FERNÁNDEZ-CORREDOR


BALLESTRÍN FERNÁNDEZ-CORREDOR, José (Águilas, Murcia, 1900 - Cuevas del Almanzora, 1972). Fotógrafo.


      Huérfano de padre a temprana edad, debió hacerse cargo de su madre y su hermana menor, por lo que, tras un breve período en Barcelona, donde posiblemente se iniciara en los estudios de dibujo y pintura, entró como aprendiz en el estudio que José Matrán, uno de los fotógrafos más prestigiosos del sureste peninsular, poseía en la calle Roma de Águilas. Sin conocimientos previos, pero dotado de un talento innato para este arte, el pupilo aprendió las técnicas con celeridad y sin excesivo esfuerzo.

      Tanto es así que cuando Matrán decide expandir su negocio por el norte de Almería, además de en sus hijos, pensará en Ballestrín como uno de los pilares de esta expansión. En Cuevas, la muerte de Federico de Blain en 1918 dejó un vacío que pronto fue aprovechado por Matrán. Allí enviará a su aventajado discípulo para que se ocupe del estudio a partir de 1919. Transcurridos cuatro o cinco años de su llegada a la localidad, le planteará la posibilidad de establecerse por su cuenta. A pesar de ello, nuestro fotógrafo siguió manteniendo una relación casi filial con su maestro y con la familia de éste, que conservará hasta el final de sus días. Contrae matrimonio en 1928 con Amalia Casanova, de la que tendrá dos hijos: Rosa, que fue siempre su mejor colaboradora, y Estanislao. Especialista en el arte del retrato, hábil y elegante iluminador, experto en el trucaje y retoque fotográfico, por su estudio pasará lo más granado de la decadente sociedad cuevana; y tras la Guerra Civil, con el abaratamiento del material fotográfico y los avances en las técnicas del revelado, las clases más humildes comenzarán a frecuentar la casa de Ballestrín, aplicándose siempre con una profesionalidad que prestigió su trabajo. Pero su labor fue más allá de la fotografía de estudio, siendo requerido para la realización de reportajes sobre las explotaciones mineras o entregándose a la panorámica paisajística. Mostró siempre desmedida inclinación por el arte dramático, ejerciendo como director y actor en numerosas representaciones; y no menos conocida fue su pasión por el balompié, creando la primera escuadra de este deporte en la localidad. Pero destacó, sobre todo, por su amor al dibujo, que le llevará a ejercer como profesor ayudante de esta materia en 1932, cuando se crea el Instituto de Segunda Enseñanza de Cuevas.




Fernández Bolea, Enrique





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