Bartolomé MARÍN FERNÁNDEZ


MARÍN FERNÁNDEZ, Bartolomé (Albox, Almería, 1925 - Almería, 2010). Sacerdote, cronista e historiador de Arte.


Canónigo emérito, culminó septuagenario una intensa vida pastoral, docente, literaria y pictórica. Ejerció durante dos décadas como cronista y alma mater de la Tertulia Indaliana. En el día a día se mostraba abierto al diálogo, sabiendo escuchar sin prisa. Tenía vocación y maneras de artista, pero, por si alguien lo olvidaba, recordaba que antes de todo era sacerdote: “Soy un hombre consagrado”. Y evocaba al obispo Ródenas García: “Él me ordenó presbítero en 1950, en la catedral”. Varón entre tres hermanas, Bartolomé Marín Fernández nació en Albox el 20 de noviembre de 1925, ingresó en el seminario de San Indalecio y tras ser ordenado desarrolló una intensa actividad al servicio de la diócesis. Su primer destino fueron (1950) tres pequeñas parroquias filabresas agrupadas: Alcudia de Monteagud, Chercos y Benitagla; y en 1986 las de Benizalón y Benitorafe. En 1994 lo nombraron canónigo capitular de la seo almeriense y canónigo emérito en 2003.

En su currículo eclesiástico se contempla la fundación de la Hermandad Católica y Ferroviaria y de la Escuela Catequista San Pío X, la dirección de Cáritas Diocesana (1991-1999) y consiliario responsable de Acción Católica (2000). Co-responsable del patrimonio cultural de la Iglesia, con un inoportuno “lunar” en su compartida gestión: el mediático incidente con el Cristo de los Molinos a cuenta del tamaño y configuración del paño de pudor de la talla cristífera. En una barriada precisamente donde dio sobradas pruebas de solidaridad con los vecinos necesitados al abrir, con voluntarias seglares y la madre Francisca, de la Compañía de María, un comedor social. Bartolomé Marín intervino, además, en reformas ornamentales de distintas iglesias y en 1975 fue nominado académico de la Real de Ciencias, Letras y Bellas Artes de Córdoba.

Cursó Filosofía y Letras, obteniendo el doctorado en 1969 en Granada y ejerciendo seguidamente la docencia en la Escuela de Formación Profesional, Colegio Diocesano, Escuela Universitaria de Magisterio y del Profesorado de EGB y Seminario de San Indalecio. Tenía publicados una docena de títulos de catequesis infantil e investigación; premiado en la Semana Naval de Alborán y miembro del jurado en los anuales premios Bayyana. Su pintura y ajustadas caricaturas (editadas en formato libro), la citada dirección de la Tertulia Indaliana (incluida la crónica e ilustración en prensa), tras la muerte de Jesús de Perceval, y su fervor por el Santuario del Saliente, al que donó su valiosa biblioteca y pinacoteca personal, lo hacen acreedor de una completa monografía.




Sevillano Miralles Antonio





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