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Historia 

El término municipal de Arboleas, con una extensión de 65,18 km2, está limitado por los de Albox, Cantoria, Albánchez, Lubrín, Zurgena y El Taberno, con una población de 1.600 habitantes, que apenas llegan a la mitad de los que tenía este pueblo a principios de siglo. Aben Aljatib llama a esta villa Alboreas en su Descripción del Reino de Granada, traducida por Simonet.
Este mismo autor, en su Diccionario de voces mozárabes, nos habla de un escritor árabe nacido en Arboleas en el siglo xiv, llamado Abu Ben Abdalacis Al Arboli, que escribió un tratado sobre los alimentos, cuyo original se conserva en la Biblioteca Nacional. Según Simonet, Al Arboli es un gentilicio formado sobre Arbolaya o Arborea, hoy Arboleas, villa de la provincia de Almería. Arboleas pasó a manos de cristianos en el año 1488, cuando, junto a otros pueblos del Almanzora, se rindió a los Reyes Católicos en el Real de Vera. Ganaron esta batalla las tropas de Lorca, que habían acudido en socorro de las hijas del Marqués de los Vélez, que temían un intento de rebelión de los moriscos del marquesado. Resuelto este problema, atacaron los de Lorca la villa de Cantoria y, después de siete horas de combate, lograron romper la puerta del revellín, donde habían encerrado los moriscos sus ganados, y les arrebataron 2.300 cabezas de ganado menor y 400 vacas y se retiraron.Acudieron en socorro de Cantoria los moriscos de Serón, Tíjola, Purchena, Cóbdar, Líjar, Albánchez, Tabernas y Benitagla y dieron alcance a los de Lorca cerca del lugar de Arboleas. Cuenta Mármol y Carvajal que «este día luchó admirablemente un moro que llevaba la bandera y estuvo gran rato luchando, atravesado por la lanza del alférez de la caballería y, ya caído en el suelo, no se le pudo quitar la bandera mientras le quedó un aliento de vida».
Algunas de las aldeas y caseríos diseminados por el término de Arboleas tienen nombres un tanto curiosos. Son, entre otros, los de Casablanca, Perla, El Prado, La Judea, El Campillo, La Cueva, San Roque, Los Higuerales y Limaria.Perla, la «Perla Preciosa» de los árabes, guarda en su suelo tesoros ocultos escondidos por los moriscos expulsados, cuyos descendientes conservan todavía las llaves de las casas abandonadas por sus antepasados.

"Vista General"

Dicen que en el siglo pasado se pescaban sabrosas truchas en sus aguas cristalinas, que movían más de una docena de molinos harineros asentados en otras tantas aldeas sitas a lo largo de su curso. En una de ellas labra sus esculturas de madera Pedro Gilabert Bonillo, escultor autodidacta que se ha ganado una merecida fama con sus obras de arte y fue galardonado con Medalla de Plata por la Junta de Andalucía.

""Torre"

El Prado no es como el descrito por Gonzalo de Berceo en su introducción a Los Milagros de Nuestra Señora, pero pudo haberlo sido en otros tiempos mejores, a juzgar por la abundante capa freática de su suelo y por las dos fuentes que manan en su entorno en años relativamente lluviosos.La Judea es el topónimo que más nos sorprende. Habría que investigar su antigüedad y su posible origen hebreo.¡El Arroyo Aceituno! Todavía recuerdo las lágrimas de aquella joven maestra granadina que había dejado los encantos de la Alhambra y del Generalife para venirse a ejercer su magisterio en un pueblo de Almería llamado Arboleas y en una escuela situada en un lugar de ensueño llamado Arroyo Aceituno. ¡Y se encontró, de manos a boca, con el desierto!Pero el Arroyo Aceituno ha cambiado mucho desde aquella fechas, gracias a la fertilidad de sus tierras y a los alumbramientos de aguas subterráneas.
Esperemos que el Museo que llevará su nombre y acogerá parte de su obra escultórica sea pronto una realidad. Todo el pueblo ha cambiado después de muchos años de angustia y desolación en los que se fueron cayendo muchas viviendas, abandonadas por sus dueños, que marchaban a otras tierras en busca del pan que no encontraban en la suya. Todavía podemos encontrar en nuestros campos algunos tapiales que se resisten a caer al suelo, como si aún esperasen el regreso de los que un mal día abandonaron su casa y su familia.
Pero no nos equivoquemos. Hemos avanzado en muchos aspectos, pero ¿no habremos retrocedido en otros? Nuestra situación económica ha mejorado notablemente, pero tal vez esta mejoría no haya servido para hacer más soportable nuestra vida y más aceptable nuestra convivencia.
Tenemos más coches que nunca tuvimos, perono tenemos mejores comunicaciones que antes. Hemos perdido nuestra línea ferroviaria y la posibilidad de una autovía del Almanzora para recibir a cambio una pobre carretera trazada de manera desastrosa. ¿Cómo se pudo tolerar que una obra que iba a promocionar a más de veinte pueblos de Almanzora, y cuya realización ya estaba aprobada, se esfumara de la noche a la mañana como por arte de magia? Sí, vivimos mejor que antes. Pero es algo así como si nos hubiera tocado la lotería, y esta situación no puede prolongarse indefinidamente. No es preciso salir de nuestra misma provincia para encontrar pueblos, para encontrar hombres que han sabido generar trabajo y riqueza suficientes para mantener ese «estado de bienestar» que nos ha tocado en suerte. Nosotros debemos hacer otro tanto para poder ayudar al que sufre y para evitar que nadie más se vea obligado a abandonar esta tierra nuestra. Se impone una mayor participación de todos los pueblos de Almanzora en las decisiones que, en lo sucesivo, puedan afectar a nuestro valle y a nuestro río, a fin de conseguir unas condiciones de vida dignas para todos los que queramos vivir en nuestra tierra.

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