Antonio ORTIZ VALDEZ


ORTIZ VALDEZ, Antonio (Macael, 1862 - Macael, 1928). .


      Procedía de una familia de labradores que rápidamente se adaptará a la sociedad de canteros. Su padre, Juan Ortiz Pastor, fue alcalde de Máchale, de quien heredó la afición a la política, al que apoyaría en la reivindicación del trazado del tren por el Almanzora. Tuvo cinco hijos (Carmen, Antonio, Clementina, Purificación y Soledad), a los que prometió, individualmente, una casa, un cortijo, una fábrica de aserrar y una cantera de mármol.

      Antonio Ortiz, cantero, autodidacta, con mentalidad progresista, calibra las posibilidades del momento y empieza ya muy joven una carrera de inversiones en el negocio del mármol, consiguiendo en Macael una verdadera revolución industrial del sector. Con un préstamo de 350 ptas. concedido por su tía, empieza una cantera en tierras de su suegro, Clemente Molina, dotando a dicha explotación de las herramientas más avanzadas del momento. Con los beneficios de la explotación compra (1891) la fábrica de aserrar mármol de “Dolores” al marqués de la Casa Loring, el cual la había obtenido en subasta. En 1893 adquiere la fábrica de los Sánchez (la que luego heredaría Juan Rubio), todo un prodigio de Ingeniería financiera. Pionero en la industrialización del mármol, junto con Carlos Tortosa, poco después iniciaría la construcción de una fábrica de aserrar mármol frente a la estación del ferrocarril de Fines-Olula, dotada de potentes motores de gas pobre y grúa para la manipulación de los bloques de mármol. A este carro del progreso se subió su hermano Eduardo Ortiz, quien, con el mismo sistema, construyó otra fábrica en Macael que, aparte de trasformar el mármol, daba electricidad al pueblo. Para poder respaldar todas estas inversiones tuvo que comprar fincas agrícolas para que, junto a las de su mujer, dieran fiabilidad y garantía a su negocio. Esta estrategia la desarrolló con los bienes desamortizados a la Iglesia, comprando el Cafornal y la rambla Orica. En 1925, Antonio Ortiz, máximo exponente de la modernización del mármol, figuraba como explotador de canteras, fábricas y talleres, molino de harina, ganadero y cosechero de aceite y vinos. La muerte de su hijo Antonio frenó su ímpetu de expansión y aceleraría su enfermedad y muerte.

      En su actividad pública logró ser alcalde en periodos alternos entre 1896-1928; juez municipal; formó parte de las juntas de arbitraje en las numerosas huelgas que se gestaron en Macael desde 1898, en que se fundó la sociedad de Socorro mutuo o Centro Obrero de Macael hasta 1936. Políticamente optó por el Partido Reformista, no obstante, se relacionó con los personajes provinciales y nacionales por motivos de su negocio: Azorín, cuando era diputado por Purchena (1907), Pío Fernández (Albox), el marqués del Almanzora. Su actuación política más importante y trascendental fue la acción para impedir que se subastaran los montes de propios de Macael: con la célebre ley de Mendizábal (1835) y, más tarde, de Madoz (1858-1867), el arraigo popular de provecho en común de los montes quedó en entredicho. El R.D. de 17-XI-1897 permite a los ayuntamientos poder solicitar la venta de los bienes comunales. Fue un momento crucial para el futuro de Macael, ya que suponía quedarse sin patrimonio a cambio de engordar las arcas municipales por unos cuantos años. El choque de intereses de montes propios y comunales con propiedades particulares, con motivo de la subasta del provecho del mármol y la interpretación de los límites de lo público, introdujo a nuestro personaje en un juicio que duraría de 1920 a 1947.





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