Fidela CAMPIÑA ONTIVEROS


CAMPIÑA ONTIVEROS, Fidela (Tíjola, 1894 - Buenos Aires, 1983). Soprano.


      Resulta difícil hacer conjeturas, a un siglo de distancia, pero parece que un amplio e insospechado ambiente musical fue propicio para su vocación. Bautizada como Fidela Ana Josefa, hija de Antonio Campiña Caparrós, recaudador de impuestos del Ayuntamiento de la localidad, a los seis años comienza sus estudios de solfeo y piano en el Conservatorio de Madrid con el profesor José Tragó, y los de canto con el maestro Tabuyo, siendo diplomada de honor de fin de carrera en 1913. Su presentación fue en el Teatro Real de Madrid con el papel de Margarita en la ópera de Arrigo Boito, Mefistófeles. Inicia así una trayectoria ascendente de éxitos que la llevó a cantar esta misma obra en Roma, con Benjamino Gigli, el más cotizado tenor de la época, como principio triunfal europeo; realizando luego largas campañas a todo lo largo de América, cantando en el Metropolitan Opera House de Nueva York, Aida y El Trovador, así como Nabuco en el Teatro Colón de Buenos Aires, especializándose en las dificultosas heroínas verdianas. En La Habana debutó con el célebre Titta Rufo, cantando Tosca y Caballería Rusticana, Carmen y La Gioconda.

      Sus amplias facultades y la extensión de su voz le permitieron barajar un número de títulos superior a su propia tesitura, reconocida de tal manera que, cuando la ciudad italiana de Catania, patria de Bellini, deseó celebrar el estreno de Norma, ella fue la soprano invitada para cantarla, por su reconocida fama, como la intérprete ideal de esta trágica heroína. Abordó también las óperas wagnerianas como Tristán e Isolda, que dirigió Pietro Mascagni y Nerone. Particularmente en España imponía la representación de óperas españolas apenas conocidas en el extranjero, como La Dolores, de Bretón, y Maruxa, de Vives. Fue elegida para cantar la versión operística de Las Golondrinas en el Teatro del Liceo de Buenos Aires.

      Su última actuación fue en Trieste, en 1948, con la ópera El Ocaso de los dioses. Estando en el apogeo de su carrera artística estuvo en Tíjola y cuentan que, después de visitar la ermita de la patrona, cantó en la puerta de la misma, llegando su voz hasta el otro extremo del pueblo.




Águila Ortega, Manuel del





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