José  GALERA BALAZOTE


GALERA BALAZOTE, José (Almería, 1936 - Almería, 2005). Extra cinematográfico.


Pepe el Habichuela comenzó a (mal) morir en el punto y hora que unas manos piadosas lo ingresaron en la residencia monjil Jesús Abandonado. Nacido para ser libre, su vida en libertad se trocó en vulnerable desamparo. Al menos en la casa asistencial del Quemadero, y en las Hermanitas de los Pobres después (ya en silla de ruedas, impedido), halló cobijo, asistencia médica, comida caliente y sábanas limpias. En esta residencia Santa Teresa Jornet de la carretera del Mamí, su mínimo cuerpo desvalido abandonó el valle de lágrimas en marzo de 2005. José Galera Balazote, hijo de Águeda y de Manuel (padre que le negó el apellido), oriundos de Cantoria, vio la luz en la capital en marzo de 1936, por lo que sufrió la guerra siendo bebé. Aunque pronto quedó en el desamparo, solo y como huérfano, ya que por las razones que fuesen ingresaron a la madre en el viejo manicomio. Y hasta Los Molinos se trasladaba el bueno de Pepe cada semana a llevarle pasteles y darle un beso.

En los años sesenta, vivaqueando a salto de mata o cargando hortalizas en la alhóndiga del mercado Central, donde sus colegas le bautizaron con el apodo de Habichuela, vivió una temporada de pupilo semigratis en la pensión La Giralda -en Obispo Orberá-, gracias a la generosidad del matrimonio Aranda. Aunque ya por entonces ganaba unas pesetillas haciendo publicidad vestido de cowboy y de figurante en la incipiente industria del cine, su gran pasión y razón por la que es parte integrante de la intrahistoria local. Gozó además de la ayuda económica que le proporcionaban sus amigos Pepe Salcedo (realizador cinematográfico) y Diego Fernández “El Palomo” (localizador de paisajes).

Su taquilla de ambas residencias se mostraba repleta de sombreros tejanos, camisas y sudaderas con leyendas en inglés que le enviaban actores con los que coincidió en rodajes y que pese a la lejanía lo recordaban con ternura. En esa colección pueden ponerle cara a Burt Lancaster, Sergio Leone, Jack Palance, Anthony Quin, Clint Eastwood o a Brigitte Bardot, musa irrenunciable. A José Galera Balazote no le quedó un decorado ni escenario natural sin recorrer. En todos cumplió como extra o de recadero solícito de los artistas del reparto. Dedicación que le brindó los mejores años de su precaria existencia, tal y como puso en evidencia en platós televisivos a los que le llamaban para que contase su vida y milagros de pillo amable, inocente e inofensivo.                        




Sevillano Miralles Antonio





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