AVÍS DE GRANADA VENEGAS, los

(Almería, ss. XV-XVIII). Aristocracia musulmana y morisca. La familia estaba formada por el entronque de tres linajes de la alta nobleza musulmana, emparentados con la realeza nazarí, y pervivió en Almería después de su conquista por los Reyes Católicos, integrándose en la cúspide de la oligarquía almeriense.

Los linajes Granada y Venegas quedaron unidos a través del matrimonio celebrado en 1461 entre el infante de Almería, Cidi Yahya Alnayar (Pedro de Granada, nieto del rey Yusuf IV), y su prima Cetti Meriem Venegas (María Venegas, nieta del mismo rey e hija del aristócrata Pedro Venegas el Tornadizo). De entre los hijos de este matrimonio, Alonso quedó viviendo en Granada, con los títulos de alguacil mayor y regidor heredados de su padre, mientras su hija, Brianda de Granada Venegas, contraía matrimonio con uno de los principales nobles musulmanes de Almería, colaborador también de los Reyes Católicos, Alonso Belvis el Baho, nombrado igualmente alguacil mayor y regidor de la ciudad de Almería.

Del enlace Belvis-Granada destacó, por su trascendencia, el matrimonio formado por Brianda Belvis Granada Venegas y Diego Avís de Córdoba, estrechamente emparentado con la noble familia musulmana de los Córdoba de Válor, uno de cuyos miembros se alzó como rey de los moriscos rebelados, Abén Humeya (Hernando de Córdoba y Válor). La sentencia de un pleito que eximía a Diego del pago del impuesto morisco de la farda certificaba que “era caballero hijodalgo notorio y lo habían sido sus padres desde tiempo inmemorial aquella parte y era descendiente de la casa y linaje de los Reyes de Granada”. Diego Avís, conocido por el “alguacil Abez”, a quien le confiscaron gran cantidad de tierras dadas a los nuevos pobladores cristianos, tenía casa en Almería, en la parroquia de Santiago, pero solía residir en Mondújar, donde poseía sus mayores propiedades. Falleció en 1561 (su mujer ya le había precedido en 1555), fiel a su lengua arábiga, necesitando siempre un intérprete de castellano, al igual que su mujer, y firmando en árabe. No intentaron integrarse en absoluto en la nueva sociedad cristiana, a la que veían con cierto desdén y usurpadora. En 1555 desheredaron a su hija Leonor por haber casado con tan sólo 14 años clandestinamente sin su permiso con Gabriel de Jibaja Careaga, y, sobre todo, por no haber tenido en cuenta su calidad y linaje, que estimaban muy superior a la familia Jibaja. El hecho constituye, sin duda, un impresionante ejemplo del orgullo de la antigua aristocracia musulmana, pues los Jibaja pertenecían a una de las principales familias de la ciudad de Almería (el padre de Gabriel era el licenciado Jibaja, alcaide y gobernador de la taha de Alboloduy, y su madre, Francisca de Careaga, pertenecía a una de las más prestigiosas familias almerienses). Además, el matrimonio de Diego y Brianda era uno de los más ricos, con mucho, de toda la geografía almeriense, pues sus bienes fueron inventariados en la importante suma de 6.165.988 maravedíes (16.443 ducados). Sobre la base de estos bienes fundaron en 1555 para su hijo Alonso un mayorazgo, conocido como el de la Torre de Mondújar, origen del posterior marquesado de Torre Alta. Muerto Diego, y después de varios pleitos, sus hijos Leonor y Alonso llegaron a un concierto económico sobre la herencia de sus padres, por el que se la repartían por mitad, aunque Alonso llevaba la mejora del tercio y quinto de los bienes y le hacía donación graciosa a su hermana de 500 ducados. La asignación final que a cada uno correspondió fue de 4.378.206,5 maravedíes para Alonso y 1.787.787,5 maravedíes para Leonor.

Alonso Avís Granada Venegas fue, sin duda, uno de los personajes más importantes de esta familia, pues en su tiempo se desarrollaron los hechos más dramáticos del siglo XVI en el Reino de Granada: la sublevación, guerra y expulsión de los moriscos (1568-70). Es destacable el paralelismo de las actuaciones colaboracionistas con las autoridades cristianas que durante la gue
rra llevaron a cabo tres personajes moriscos asimilados: Alonso Avís Venegas, su primo Francisco Belvis y el maestrescuela doctor Marín, y que se resumen en un primer intento de pacificación de la población morisca, seguida de una intervención armada y la ayuda en la reducción de los moriscos vencidos. Referido a Alonso, siguiendo la tradición de sus antecesores, colaboró con las autoridades cristianas a lo largo de todo el conflicto bélico. En un primer momento, salió a los pueblos comarcanos para intentar que los moriscos no secundaran la rebelión. El carisma que Alonso poseía para los moriscos, como descendiente de los reyes granadinos, impulsó a los sublevados a proponerle como rey, tal como lo relata el cronista Luis del Mármol, quien hace un esbozo de retrato de este personaje: “Este don Alonso Habiz Venegas era regidor de Almería y de los naturales del reino, aunque bien diferente de ellos en su trato y costumbres, y los moriscos lo estimaban mucho, por ser fama que venía del linaje de los reyes moros de Granada; y deseando hacerle rey en esta rebelión, le había escrito Mateo el Ramí sobre ello, rogándole de su parte que lo aceptase; el cual tomó la carta y la llevó al ayuntamiento de la ciudad, y la leyó a la justicia y regidores, diciéndoles que no dejaba de ser grande tentación la de reinar. Y de allí adelante vivió siempre enfermo, aunque leal servidor de su majestad, procurando enriquecer más su fama con esfuerzo y virtud propia que con codicia y nombre de tirano”. Como regidor de Almería, representó al concejo en su entrevista con el marqués de los Vélez el 8-I-1569 en Tabernas, en cuyo campo permaneció como asesor, incluso participó en la batalla de Berja (2-VI- 1569) dirigiendo con éxito la caballería. Previamente, en las navidades de 1568, recién iniciada la guerra, había intervenido en el combate de Benahadux, que dirigiera el capitán de Almería, García de Villarroel, con el fin de eliminar el peligro que para la ciudad suponía la concentración de moriscos en esta localidad.

Sofocada la rebelión, Alonso siguió colaborando con las autoridades, ayudando a concentrar a los moriscos para su expulsión. Un interesante documento nos dice cómo fue exceptuado del bando de deportación: «Don Alonso Venegas de Almería es primo hermano de don Alonso Venegas el de Granada; ha seruido muy bien assí en la guerra como en la reduptión y saca de los moriscos deste Reyno; tiene mayorazgo; háse tractado siempre como cristiano viejo», apostillándose al margen «que resida y no se le tome su hazienda».

Aunque plenamente identificado con la sociedad y cultura “cristiano-vieja”, Alonso no regateó esfuerzos cuando pudo actuar como benefactor entre los moriscos que pugnaban por su permanencia, testimoniando el origen cristianoviejo de algunos de ellos por vía de bastardía o, bien, alegando ante la administración los buenos servicios que éstos habían prestado durante la guerra (tal fue el caso de la defensa que hizo del morisco Francisco López Ayala o Hazera, alguacil de Mondújar, tío de Alonso Venegas y cuñado del maestrescuela doctor Marín).

Poseedor del mayorazgo fundado por sus padres, en el que se incluían haciendas, molinos y almazaras a lo largo del bajo Andarax y campos de Almería y El Alquián, aumentó su patrimonio con bienes de población de Tabernas. Fue uno de los pocos privilegiados a los que calificaron de “regidor, rico” en el censo de 1587. Vivía en unas casas en el barrio de La Almedina, en la parroquia de San Juan, cuyos restos de antigua mezquita, todavía hoy visibles, debían despertar en la familia Venegas un dulce y silencioso recuerdo de su glorioso pasado musulmán. Y no es baladí que fuera enterrado, junto con sus padres y su mujer, en la iglesia vieja de San Juan, ordenando que se trasladaran todos los cuerpos a la iglesia nueva de San Juan cuando se edificase. Pero con frecuencia solía residir en la casa señorial de su mayorazgo de la Torre de Mondújar, sobre todo después de la guerra y expulsión de los moriscos.

De su matrimonio con María de Miño tuvo dos hijas:
>Isabel Avís Venegas, que sucedió en el mayorazgo y contrajo matrimonio con Juan Ortiz de Careaga, quien a su vez heredó el mayorazgo y alferazgo de sus padres, con lo que el matrimonio se convirtió en uno de los más potentados de la ciudad; y Francisca, a quien legó el tercio y quinto de las heredades que fuera del vínculo tenía en Mondújar y Quiciliana, así como el cargo de regidor, que lo había renunciado en el bachiller Diego Marín (sobrino del maestreescuela Marín), otra persona de ascendencia morisca. Además de estas dos hijas legítimas, Alonso, como hecho frecuente en la época, tuvo un hijo, Gabriel Venegas, al que, en el lenguaje descarnado del momento y próximo a su muerte, reconocía en su testamento como “hijo natural y putillo”, dejándole una heredad en Quiciliana y un par de bueyes con sus aperos, para lo que debería cumplir una condición que había comunicado al bachiller Diego Marín y que consistía en no poder casarse con Mariana de Heredia, probablemente una morisca o gitana, requisito que cumplió, contrayendo matrimonio con Alfonsa Fajardo. Buen testimonio del afán de limpieza de sangre.

Otorgó testamento en 8-VII-1603, falleciendo poco después. Tras su muerte, la casa Granada Venegas quedó integrada en la de Careaga, aunque por imposición del mayorazgo debió titularse primero Avís Venegas.

 

Dibujo de José Luis Ruz Márquez, procedentes de sus libro Los escudos de Almería (1986)



Muñoz Buendía Antonio





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